CARTA A DIOS

 

 Perdónales señor
  Señor Jesús mío, tú que tuviste el valor de enfrentar la muerte aún ha sabiendas de que todo sería en vano, tu que supiste dar amor al prójimo aún a sabiendas de que muchos te corresponderían con odio, déjame al menos llorar al pie de tu cruz para ver si con mis lágrimas puedo lavar las heridas que el hombre jamás supo ni sabrá porque motivo te las causó, más hoy cuando te veo clavado a ella,no me duele tanto saber que estás allí colgado y mal herido, sino saber por que lo estás: por amor a los que te humillaron y te vejaron hasta saciar su sed de odio; cuando pienso en mi dolor, no puedo evitar pensar en el tuyo, ese dolor, no el de tus herida, sino el de tu alma y de tu corazón, porque estoy bien seguro que en ese amargo trance, no sabías que te dolía más, si tus manos y tus pies clavados a la cruz, tu corona de espinas, la herida a tu costado derecho, o el saber que no te quisieron escuchar. Por ahora señor no me queda más que orar por aquellos que te golpearon hasta más no poder, por aquellos que te empujaron cuando en realidad necesitabas alguien que te ayudara a levantar el peso de tu cruz, por aquellos que se burlaron de ti y te humillaron, coronándote de espinas, por aquellos que te persiguieron creyéndote un enemigo:, aún hoy en la inmensidad etérea del tiempo y el espacio, donde quiera que se encuentren sus almas, les deben retumbar de algún modo tus palabras: ¡ Perdónalos señor,porque no saben lo que hacen ¡. En verdad tan no sabían, que jamás se darían cuenta que lejos de ocultar tu verdad, con tu muerte te darían vida eterna.


Carta nº 375
Autor: SIMON CLEMENTE MEZOA
Lecturas: 464
 

 


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